La guerra de 3 años que ocurrió desde el 22 a 19 BBY fue uno de los mayores conflictos vivido en la galaxia de Star Wars. Aunque las Guerras Clon formaron parte fundamental de los planes de los Sith para dominar la galaxia, hay que tener en cuenta que este conflicto también moldeó la psicología colectiva en esta.

Y es que un conflicto armado a gran escala como el que enfrentó a la República Galáctica y a los Separatistas acabó favoreciendo al Imperio Galáctico en distintos frentes, siendo los más notables la persecución contra la Orden Jedi y la prohibición de los droides de batalla.

Si bien la guerra afectó de distinta forma a los diferentes mundos, siendo del Núcleo, del Borde Medio o del Borde Exterior, si se puede ver el pavimento central de la psique colectiva que fortalecería a las bases del Imperio.

Los Jedi fueron vistos como parte causante de la guerra, la cual habrían prolongado al verse beneficiados por esta. Además, hechos como la caída al lado oscuro del Conde Dooku, ex miembro de la Orden, y de otros Jedi, así como las deserciones hacia el bando separatista, alimentaron el movimiento anti-jedi, que llegó a su culmen con la Orden 66.

Por otro lado, los droides, y en consecuencia los cyborgs, fueron empezados a ver con gran desconfianza. El ejército droide de la Confederación, al igual que las fuerzas clon de la República, no estaba exento de crímenes de guerra, pero el hecho de que fueran droides y no seres vivos aumentaba el miedo en relación a estos. Un droide no podría tener compasión, y no hay que olvidar que un cyborg, el General Grievous, fue el mayor general de la CSI y el causante de miles de muertes.

Sobre la xenofobia, solo hay que fijarse en dos cosas: la mayor parte de los separatistas eran alienígenas, y la mayoría de fuerzas armadas republicanas era humana. Prácticamente la totalidad de los almirantes de la armada eran humanos, así como también lo eran los instructores de los clones y, obviamente, el ejército clon. Mayoritariamente, eran humanos quienes lucharon por todos con la República, hecho que sirvió para fomentar al ser humano como especie dominante en el Imperio y convertirlo en uno de los pilares del nuevo orden de Palpatine.

Como todos sabemos, la chatarrería es un gran negocio gracias a la cantidad de material bélico destruido sobre los campos de batalla por toda la Galaxia

Sin embargo, también hay que fijarse en detalles como que, a pesar que Palpatine declaró des del principio el fin de las Guerras Clon, esto no era del todo cierto. Todavía quedaban reductos separatistas que se oponían al nuevo Imperio Galáctico, a su masiva militarización y reclasificación de algunas especies aliens como semi-inteligentes (véase los wookies o los genosianos), derivando esto en su esclavitud.

A fin de cuentas, vemos que la galaxia se divide más aún: los sistemas del Núcleo, ricos, se mantienen en el Imperio como fuentes económicas importantes, y los sistemas del Borde Exterior sirven como una fuente inacabable de reclutas para la maquinaria de guerra imperial. No es raro que podamos ver a Luke Skywalker soñando con ser parte de las fuerzas del Imperio, escapando de la pobreza del Borde Exterior, una zona ya maltratada por el crimen antes de las Guerras Clon.

En resumen, el conflicto bélico que desembocó en el nacimiento del Imperio Galáctico creó una mayor división entre el Núcleo y los otros territorios galácticos, no solo a niveles económicos y sociales, si no fuertemente psicológicos. Mientras los sistemas más cercanos al centro galáctico vivían apoyando al Imperio, los sistemas de los bordes se desangraban de recursos, tanto materiales como humanos, conformando una estructura de relaciones y poder solo rechazada por una minoría.

3 COMENTARIOS

  1. Muy buen artículo, sería interesante que Disney crease mas contenido centrado en estos reductos separatistas tras las guerras clon

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