Padmé Amidala: reina y heroína

Si pensamos en Padmé Amidala, seguramente la recordaremos como la esposa de Anakin Skywalker o, más concretamente, como la madre de Luke y Leia. Resulta curioso pensar que un personaje de tanta relevancia en la historia esté a la vez tan olvidado y haya sido tan vilipendiado a lo largo de los años. Pero ha ocurrido. Y es por esa necesidad de acercar a Padmé a los fans que surge este artículo, porque ella fue mucho más que la esposa del Elegido o que la madre de los héroes de Star Wars. ¿Quién fue realmente Padmé Amidala?

El mundo oyó hablar por primera vez de Padmé en Episodio VI: El Retorno del Jedi, cuando Luke Skywalker le pregunta a Leia Organa que si recuerda a su madre, a su verdadera madre, y ésta le responde que sólo un poco, pues murió siendo ella muy pequeña y sólo recuerda algunas imágenes y sentimientos; le cuenta que era una mujer muy hermosa y buena, pero triste.

Esta escena ha generado mucha controversia debido a su incongruencia frente a la trilogía de precuelas, pues, como ya todos sabemos hoy en día, Padmé muere al dar a luz. Hay quien dice que Leia, en ese momento, está hablando en realidad de su madre adoptiva, pero la teoría que ha resonado con más fuerza entre los fans ha sido la de que podría haber obtenido recuerdos de Padmé mediante su conexión con la Fuerza. No obstante, y puesto que no hay una confirmación oficial de esto, voy a dejarlo a la imaginación de cada uno.

Volviendo al punto inicial, cabe destacar que, si vemos esta escena sin conocer al personaje, la imagen que nos formamos de Padmé en nuestra cabeza es bastante clara e insustancial. Una mujer hermosa y buena que murió siendo muy joven y que, por algún motivo, estaba siempre triste. Por suerte, después de visionar la trilogía de precuelas, comprendemos al fin la tragedia de la vida y muerte de Padmé, y las palabras de Leia sobre la descripción de su madre encajan a la perfección con el personaje que ya conocemos.

Padmé Amidala Naberrie nace en el 46ABY, en Naboo. Y, a una edad muy temprana, es identificada como una niña brillante y superdotada. Proviniendo de una familia humilde y de un entorno rural, sus padres (Ruwee y Jobal Naberrie) siempre le inculcaron grandes valores, como el autosacrificio y la necesidad de ayudar a aquellos que lo necesitaran, de manera altruista y desinteresada. Ayudar a los socialmente más débiles sin esperar nada a cambio, incluso a costa de su propio interés. Es por esto que desde muy pequeña comienza a dedicarse al servicio público.

En las novelas canon Queen’s Shadow y Queen’s Peril (E. K. Johnston), Padmé describe un recuerdo de haber ayudado a su padre en misiones humanitarias en otros planetas, a la edad de siete años.

Esto también se menciona en una de las escenas eliminadas de Episodio II: El Ataque de los Clones, en un momento en el que Anakin y Padmé se encuentran en su habitación y al joven padawan le llama la atención un holograma que cuelga de la pared. Padmé, visiblemente conmocionada por el dolor que le supone aquel recuerdo, le cuenta a Skywalker que es de cuando trabajó para un grupo de ayuda. Le dice que su sol hacía implosión y su planeta moría, que ella se encargaba de trasladar a los niños, pero que desgraciadamente no consiguieron adaptarse a la vida fuera de su planeta y todos murieron.

Al relatarle estos hechos, podemos percibir en su semblante y en su voz la humanidad de Padmé, su inmensa vocación por ayudar y su dolor por no haber podido hacer más por ellos, pues, pese a ser fuerte y resolutiva, es también una mujer llena de compasión con aquellos que sufren. Y éste es quizás su lado más humano.

Poco tiempo después de aquello, a los ocho años, Padmé se une a la Legislatura de Aprendices, una organización para jóvenes con mentalidad política fundada por la República Galáctica, y en su adolescencia temprana, a los doce años, se convierte en Asesora Senatorial Junior. Padmé también le cuenta a Anakin que participó en el Programa Legislativo para la Juventud.

También a los doce años, tiene un cargo como Supervisora de Theed (la capital de Naboo). Y, al final de su mandato, contando con tan sólo catorce años de edad, es elegida Reina de Naboo debido a su carisma, su bondad y su compromiso y devoción hacia las personas.

Como podemos percibir hasta el momento, Padmé siempre vivió por y para la política y estuvo volcada en los demás hasta el fin de sus días. No conocía el egoísmo ni la codicia y nunca le importó arriesgar su vida a cambio de salvar la de otros.

Y esto nos lleva irremediablemente a Episodio I: La Amenaza Fantasma. Es en esta película donde el mundo conoce a uno de los personajes clave en la historia, pues, sin Padmé, no habría Luke y Leia, y sin Luke y Leia, no habría Star Wars. O tal vez sí. Pero no como lo conocemos. Y creo que nadie querría cambiar la historia de Star Wars ni a los héroes y heroínas que nos han acompañado durante generaciones.

Pero, aun así, a pesar de ser uno de los personajes indispensables de la saga, Padmé no obtiene el reconocimiento que merece y se le trata simplemente como “un personaje más”, uno bastante malo según algunas opiniones. ¿Por qué? Vayamos por partes.

A modo de curiosidad, realmente la primera vez que se vio a Padmé fue en la adaptación al cómic del final de la trilogía Thrawn: La Última Orden, una historia de Legends, y fue un año antes del lanzamiento del Episodio I, cuando aún ni siquiera se conocía que sería Natalie Portman la encargada de darle vida a Padmé. En dicho cómic, pudimos ver una pintura decorativa de ella en el Palacio Imperial, con Leia en la misma escena cuidando a sus dos hijos gemelos, Jacen y Jaina Solo. Esto juntaría de una interesante manera las tres generaciones de Skywalker.

Pero, volviendo al tema que nos concierne, es en La Amenaza Fantasma donde vemos con más claridad los rasgos de la personalidad de Padmé que ya hemos mencionado anteriormente.

Amidala era una defensora de la justicia, de la paz y de la democracia. Y fue un referente para muchas niñas que crecieron con ella, pues Padmé nos enseña a luchar por un mundo mejor y vemos que, aunque es reacia a la guerra y a todo aquello que conlleve violencia, no le importa empuñar una pistola láser y recurrir a las “negociaciones agresivas” cuando ya se han agotado todas las demás vías. Sobre todo si se trata de liberar y proteger a su pueblo y a las personas que ama.

No toleraré una actuación que nos conduzca a la guerra.

Durante generaciones, las Reinas de Naboo siempre tuvieron una doncella señuelo con el fin de protegerlas; sin embargo, para que fuera más efectivo, a Padmé se le ocurrió tener más de una. Aun así, durante la invasión de la Federación de Comercio, vemos lo poco que le importa poner en peligro su propia vida si eso supone la liberación de su pueblo. Aunque intentó solucionarlo mediante la política, finalmente tuvo que presentarse a batalla física y lo hizo estando en cabeza, pues era reacia a dejar que otros arriesgaran sus vidas si no la arriesgaba ella también.

No fui elegida para ver sufrir y morir a mi pueblo mientras aquí se discute la invasión en un Comité.

Gracias a su carácter diplomático, su poder de convicción, su ayuda humanitaria y su vigor pacifista, Padmé consigue que los gungans se unan a ella, que dos civilizaciones muy diferentes olviden sus diferencias y sus disputas y aúnan fuerzas para salvar Naboo.

Los ostentosos vestidos y el maquillaje que presenta a lo largo de toda la trilogía, inspirados en las diversas culturas de todo el mundo, no le restan fuerza en ningún momento al personaje. Todo lo contrario. Padmé es una inspiración para muchas mujeres jóvenes, pues nos enseña que todas podemos ser heroínas y vestir glamurosamente sin que eso le reste valor a nuestras convicciones.

En una entrevista que aparece en los extras de El Ataque de los Clones, Natalie Portman dice lo siguiente: Es la manera glamurosa en la que George Lucas presenta a la mujer. Pueden ser poderosas, pero pueden ser dulces y pueden llevar bellos ropajes, lo que no se contradice con su fuerza.

Desde luego, Padmé Amidala era todo eso y mucho más.

Tras haber pasado en su cargo dos distintos períodos consecutivos, deja su lugar a la nueva Reina electa, Jamillia.

Debido a la sabiduría, la fuerza, la determinación y la humildad de Amidala, los ciudadanos de Naboo quisieron cambiar la constitución para que siguiera en el cargo durante más de dos legislaturas, pero ella declinó la oferta.

Incluso habiendo llegado a lo más alto dentro de la política, Padmé jamás olvidó sus orígenes ni a su familia, a la cual tiene presente en todo momento, pues sus padres, su hermana y sus sobrinas, son lo más importante para ella. Padmé siempre tuvo los pies sobre la tierra y nunca olvidó de dónde venía.

Aun así, sigue dedicando su vida a la política y cuando Jamillia le ofrece que se desempeñe como la representante de Naboo en el Senado, ella lo acepta. Y así es como llegamos a Episodio II: El Ataque de los Clones, donde vemos a una Padmé más adulta pero igual de decidida y fuerte, convertida ya en Senadora.

En este nuevo cargo político, Padmé sigue luchando muy duro por sus ideales y por aquello en lo que cree, tratando de garantizar la paz sin recurrir a la violencia, a no ser que no le queden más opciones. Y no se olvida en ningún momento de la gente de a pie. Esto se ve de manera más clara durante la serie de animación The Clone Wars (2008).

Y, por supuesto, son sus ideales los que provocan un complot de asesinato contra ella, pues es una de las principales oponentes del Acta de Creación Militar y, pese a no querer rehuir el conflicto ni darle la espalda, se ve obligada a dejar Coruscant con Anakin Skywalker como guardaespaldas.

Y aquí llegamos a una de las cosas que más críticas ha generado: el romance de Padmé y Anakin. Muchos no se explican cómo la Senadora pudo enamorarse del joven, otros hablan de falta de química, de una historia precipitada y metida a la fuerza en la historia, y de muchas otras cosas.

Esto está muchísimo mejor explicado en las escenas eliminadas de la película y sucede más paulatinamente en la novelización de la misma, escrita por R. A. Salvatore.

Padmé manifiesta en diversas ocasiones su necesidad de dejar la política y de formar una familia, igual que su hermana Sola Naberrie. Ésta le pregunta en un momento que qué sucede con Anakin, pues para Sola no ha pasado desapercibido lo que Anakin siente por Padmé, así como tampoco ha pasado desapercibido lo que Padmé siente por Anakin, aunque esté tan volcada en su vida de política y en hacer lo que considera correcto, que se niega a reconocerlo.

Padmé y Sola mantienen la siguiente conversación:

– Mi trabajo es importante.
– ¿Quién ha dicho que no lo sea? Tiene gracia, Padmé, porque actúas como si lo tuvieras prohibido, y no es así, mientras que Anakin actúa como si no estuviera sometido a una prohibición así, y lo está. […] ¿Qué te da miedo, hermana? ¿Te dan miedo los sentimientos de Anakin y las responsabilidades que él no puede rechazar? ¿O te lo dan tus propios sentimientos? […] No sé lo que sientes. Pero sospecho que es algo nuevo para ti. Algo que te da miedo, pero algo maravilloso.

En otra ocasión, antes de ese momento, cuando Padmé y Anakin se reencuentran tras diez años sin verse, para ella tampoco pasa desapercibido cómo la mira el joven Skywalker y, aunque intenta controlarlo, no puede evitar sentirse bien y actuar con más pudor del que está acostumbrada a actuar con otros hombres. Anakin no es como los demás.

En la novelización se narra que la mayoría de los hombres con los que había tratado estaban más interesados en lo que podía ofrecerles ella en cuestiones prácticas que en su belleza o en tener un sentimiento real hacia ella. Anakin es el primer hombre que la ve no como figura política, sino como mujer. Y eso no es indiferente para la senadora.

Así que, y como ya todos sabemos, finalmente Padmé decide dar rienda suelta a sus sentimientos e inicia un romance con el joven Skywalker que será, entre otras cosas, la perdición para la galaxia.

A pesar de estar tan volcada en su trabajo, Padmé también ama profundamente a aquellos que forman parte de su vida, y esto lo podemos ver en varias ocasiones a lo largo de la trilogía y sin tener que ir muy lejos: primero, cuando Anakin pierde trágicamente a su madre y ella está ahí para otorgarle consuelo y un hombro sobre el que llorar, para calmar su dolor y mantener a raya el Lado Oscuro que empieza a apoderarse del joven padawan.

Otro ejemplo es cuando, a pesar de las negativas de Anakin sobre acudir en ayuda de su Maestro cuando éste está en apuros, se muestra firme y decidida y le dice que su deber, el de Anakin, es el de protegerla, y que ella va ir a Geonosis a salvar a Obi-Wan, pues no piensa quedarse de brazos cruzados dejándole morir. De nuevo, demostrando que antepone los intereses de los demás por encima de los suyos propios. Piensa primero en el mundo y, en último lugar, en ella.

Padmé es guerrera y no sigue normas. Lucha en la batalla de Geonosis junto a los Jedi y, de hecho, lo hace mejor que muchos personajes de Star Wars. Sabe defenderse y no se acobarda ni muestra debilidad en ningún momento. Pelea con ingenio y habilidad, a pesar de haber estado siempre protegida por las fuerzas de seguridad reales y por sus leales doncellas. Padmé no necesita que la salven o que otros hagan el trabajo sucio por ella. Padmé se salva sola.

La Guerra de los Clones ha comenzado.

Y Anakin y Padmé inician su vida como marido y mujer.

Entonces, ¿qué hay de este personaje fuerte y decidido que hemos visto hasta el momento, en Episodio III: La Venganza de los Sith? Creo que no pasa desapercibido para nadie que ya no hay ni rastro de esta mujer que hemos visto hasta ahora. A pesar de que sigue estando presente en varios de los momentos más importantes de la historia, como el alzamiento del Imperio, Padmé ya no es más que la sombra de lo que era. Por lo menos, así nos lo muestra George Lucas, y es una pena que, siendo un personaje con tanto potencial, su arco finalizara de ese modo.

Aun así, Padmé sigue dejándonos varias lecciones de vida que pueden aplicarse incluso en nuestro día a día. Y, pese a que hizo todo lo posible por proteger la República, no fue suficiente.

Así es como muere la libertad, con un estruendoso aplauso.

Quizás, el destino de este personaje podría haber sido distinto en la última película si George Lucas hubiera incluido algunas de las opciones que barajó para el filme.

La primera era ese final alternativo que dibujó Ian McKay, en el que Padmé acudía a Mustafar con la intención de matar ella misma, con una daga, al que era su marido. Aunque finalmente no podría hacerlo, debido al amor que sentía por él.

Otro de los finales que se planteó fue que la muerte de Padmé se terminara dando de manera similar a su esposo, quemada en los ríos de lava de Mustafar y siendo rescatada por droides para tratar de salvar a Luke y Leia antes de que fuera tarde.

Pero mi favorito es el que se nos muestra en el libro del arte de La Venganza de los Sith. Este libro, entre otras cosas, nos cuenta que Padmé, a la hora de morir, tenía más midiclorianos que ningún otro ser vivo que existiera en ese momento, debido a que llevaba en su vientre a los hijos del Elegido. Si esto duró más allá de su muerte, es algo que se desconoce.

Una de las imágenes nos muestra a Padmé sintiendo la Fuerza fluyendo por todo su cuerpo, comprendiendo por primera vez lo que siente su marido y retorciéndose de dolor, con el Maestro Yoda a su lado sin poder hacer nada.

La idea de George Lucas era mostrar a Padmé teniendo visiones de la Fuerza, horrorizada viendo aquello en lo que se convertiría su Anakin y las atrocidades que haría en el futuro venidero como Darth Vader.

Aunque George Lucas se mostró muy entusiasmado con esta idea, finalmente no se incluyó en el filme.

Personalmente, me habría encantado verlo, pues le habría proporcionado tridimensionalidad y fuerza al personaje y habría hecho mucho más trágico su final. Pues, pese a sentir con tal potencia la Fuerza, habría perdido la voluntad de vivir debido a las acciones del hombre al que amaba.

Porque no olvidemos que, tal y como se plantea en la película, Padmé muere literalmente de pena al no soportar en lo que se ha convertido su marido. Esto a muchas personas les parece algo estúpido, pero quizás si se hubiese añadido lo de los midiclorianos, la escena cobraría otro significado muy distinto.

Hubo muchas otras escenas que se eliminaron del filme y que le hubieran dado otro sentido al personaje guerrero y valiente que fue Padmé.

Pero, a pesar de todo, y podemos verlo también de manera clara en el final que nos terminó dando George Lucas, Padmé fue una mujer de gran fuerza y valores incorruptibles que luchó por hacer de la galaxia un lugar mejor y, a pesar de conocer todas las atrocidades que había cometido su marido, creyó en Anakin hasta el final y, con su último aliento, le dijo a Obi-Wan “aún hay bondad en él”, algo que terminó quedando claro décadas después.

Si alguien podría haber alejado a Anakin del Lado Oscuro, ésa era Padmé, aunque ya sabemos cómo se dieron las cosas y que el que terminó consiguiendo la redención del mayor villano de la historia fue el hijo de ambos, Luke Skywalker. Pero, quizás sin el recuerdo de su amada esposa resurgiendo de las cenizas más profundas del corazón de Darth Vader, aquello no habría dado resultado.

Muchos de los rasgos de la personalidad de Padmé están también presentes en Luke y Leia, pues heredaron su fuerza y su determinación.

Padmé Amidala Naberrie fue una firme defensora de sus ideales y de la libertad, y su legado duró mucho más allá de su muerte, pues el pueblo de Naboo siempre se sintió en deuda con ella y agradecido por la gran Reina, senadora y persona que había sido, alzando estatuas en su honor para que tanto ella como las grandes labores que había hecho, no cayeran jamás en el olvido.

En el cortometraje Story, grabado para La Amenaza Fantasma, Natalie Portman comentó lo siguiente: no actúa en su propio beneficio o para obtener poder, sino que intenta hacer lo que es mejor para los suyos. Yo diría que es un modelo para cualquier persona y que estaría bien que las jóvenes la conocieran.

Padmé es muchísimo más que lo que se nos muestra en las películas y creo que todos aquellos que crecimos con las precuelas, y también los que no, llevamos dentro un poquito de ella. Y es que no debemos olvidar las grandes enseñanzas y valores que nos dejó, nos enseñó a luchar siempre por aquello en lo que creemos y por hacer un mundo mejor porque, al fin y al cabo, no cuesta nada ayudar a la gente. Padmé nos enseñó que, incluso en las personas más oscuras, puede encontrarse la luz.

Y, si hay un personaje que debería ser valorado como se merece, ésa es, sin duda, Padmé Amidala.

A todos los que cumplen como agentes del caos, les digo lo siguiente: sigo decidida y no cederé. Y si logran callar mi voz, sepan que un coro de miles se levantarán para ocupar su lugar, porque no tienen dominio sobre los justos. Somos los defensores de la verdad.

Hace varios años, en un cómic publicado por Lucasfilm, se reveló que los últimos pensamientos de Anakin antes de morir fueron dirigidos a Padmé, lamentándose por no poder verla una última vez y pedirle perdón por todo el daño que le había causado y los errores que había cometido durante sus años como Darth Vader.

Estoy convencida de que Padmé, desde donde quiera que esté y con ese carácter bondadoso que la caracterizaba, le perdonó. Y juntos, finalmente, pudieron descansar en paz.

Abby Cabaleiro
Abby Cabaleiro
Actriz, escritora y fan de Star Wars a partes iguales.

10 COMENTARIOS

  1. Me ha fascinado el escrito, me ha parecido interesante la figura de Padmé y la visión feminista aportada por la autora del texto. Muchas felicidades por su trabajo.

  2. Me parece un artículo brutal, hay muchos datos interesantes sobre el personaje que yo personalmente desconocía. Creo que como dice la autora, en la saga no se le da toda la visibilidad que Padmé merece. Felicidades y bienvenida a la galaxia Wookiee!

  3. Artículo súper interesante de un personaje que no se le da la importancia que se merece. Realmente ves más allá de las películas, y te hace querer un poco más a nuestra queen favorita. Bravo!

  4. Bravo!!! muy buen trabajo, ya era hora que alguien dedicará un valioso tiempo a unos de los personajes, a mí parecer, más relevantes de esta saga.
    Gracias por el artículo.Grande Padmé, Grande la autora.
    Que la fuerza os acompañe

  5. Estupendo trabajo de documentación sobre el personaje de Padmé, gran olvidado del universo Start Wars, que acerca su figura a los aficionados de la saga y así gran público en general
    Enhorabuena a la autora!!!!

  6. Que nunca logren callar tu voz, y si lo lograrán que sepas que tienes un coro de voces que aplauden tu gran conocimiento en la saga y que nos invitas a que nosotros también lo conozcamos desde un punto de vista más profundo y amplio. Tu eres la elegida, nuestra Leía!!! Enhorabuena!!!

  7. Muy buen artículo, me llevo un montón de detalles que me habían pasado desapercibidos y una visión diferente de este personaje.

    Felicidades, gran trabajo!!

Deja un comentario