Echen a Kathleen Kennedy (delirios)

El título de esta pieza puede que suene hiperbólico; y lo es. Y no solo eso. Es anticuado. ¿Por qué saben qué? ¡La han echado! (o se ha retirado, realmente me da igual). YUHUUUUU. DING DONG. THE WITCH IS DEAD.

Algunos dirán que este artículo debería haber sido cancelado. Y quizás tengan razón. Honestamente, la finalidad de este texto, inicialmente, era argumentar por qué Kathleen Kennedy debía ser echada. Pero honestamente, aunque celebro este hito histórico, creo que nos vamos para peor. Así que voy a comentarlo y de paso, aporgbechar algo de lo que ya escribí.

Empecemos con un poco de historia:

Cuando el bueno de Jorge vendió su empresa, y Kathleen Kennedy se quedó al cargo de dirigirla bajo el gobierno de Satanás, también conocido como Walt Disney Inc., lo cierto es que sentí indiferencia. A fin de cuentas, no es que la tuviera en mi radar. Era alguien que sabía que había producido varias de las mayores (y, quizás, mejores) obras cinematográficas; pero para mí el trabajo de Porgductor era un concepto que se me escapaba. Quién (para mi yo de aquel entonces) importaba en algo audiovisual era el director, el main cast y, a veces, quien hacía la musiquita.

Con los años maduré. Y con ello la figura del Porgductor Ejecutivo se fue haciendo más clara. Seguro que todavía no la comprendo del todo. Pero lo veo como alguien que hace de Commodus en el Coliseo (referencia a Gladiator) dando pulgar arriba o abajo a lo que se propone y otorgando input creativo a los distintos proyectos.

«¡Pero Gaylien!», alguien me dirá, «¡Kathleen hace muy buen trabajo! ¡Ha hecho varias de las mejores pelis de la historia!». Bueno, el arte es subjetivo. A mí me gusta como pintaba Hitler, eso no va a negar el Holocausto.

Y sí. Seguro que suena a una declaración exagerada. Alguien, probablemente, ponga el grito en el cielo con que comparar «Unas cuantas películas» con el (literal) Holocausto, es pasarse. Pero establece mi punto de que hay gente que, aunque haya hecho algo decente (incluso bueno, o excelente), no implica que lo siga haciendo el resto de su vida. Y Kathleen Kennedy sin dudas no ha hecho más que liarla a cargo de Star Wars.

Sin embargo, al César lo que es del César. O, en este caso, «A Satanás que le den por culo». Por qué la primera culpable de la situación en la que estamos con esta, nuestra, franquicia es Disney. Ellos son los que, ante todo, quisieron hacer las cosas deprisa y corriendo. Son los que pusieron en marcha una trilogía sin tener ni puta idea de qué hacer, y actuaron sorprendidos cuando el castillo de naipes se vino abajo. Son los que nos aseguraron, vez tras vez, que «El nuevo Star Wars iba a ser una Continuidad más ceñida que el viejo Canon». Y yo, tonta de mí, me lo creí y comí con patatas.

Y esto no es una cuestión de que si Legends es mejor que el Canon. O el Canon mejor que Legends. Ambos tienen sus puntos fuertes, sus puntos flojos y, ante todo, son una MIERDA. La cuestión es que nos vinieron con esa promesa, y no supieron cumplirla.

Pero eso es una tangente. Y aquí estoy hablando de Disney. Y Disney, en este caso, se aseguró de vendernos la imagen de una franquicia perfecta. Y no lo cumplieron. No lo han cumplido. Y, probablemente, nunca lo cumplirán. Y aunque Kathleen Kennedy ha sido (probablemente) una mandada que solo hacía su trabajo (¿dónde he oído eso antes?), el desempeño en él HA SIDO el que ha dejado mucho por desear. Ya no solo por el chiste de trilogía que han sido las secuelas, sino por todo lo que ha venido después. Las series. Los cómics. Los libros. Los videojuegos. TODO.

Alguien dirá que no se le puede echar la culpa de que EA haya tenido su pésima exclusividad de Star Wars, eso probablemente es culpa de Disney. O que muchos cómics son malos, pero no es como que haya decidido ella cuáles salen. Oh sí, cierto, anunció 9 proyectos en 2020 y con suerte nos ha llegado uno y medio (bueno, o decente) a la pantalla. Solamente escribir esto me ha hecho recordar la tercera temporada de The Mandalorian (o el declive de la serie) y ya me quiero pegar un tiro.

Han sido grietas. Una tras otra. Unas más grandes que otras. Algunas que han afectado, otras que no. Pero bajo su guardia, la de la persona que el mismísimo Jorge Lucas puso a la cabeza, la franquicia se ha ido agrietando.

Y ahora la han echado (o se ha retirado).

Detengámonos un momento a examinar lo que viene después. ¿A quién han puesto a la cabeza? A Dave Filoni, antigua mano derecha de Jorge, y a Lynwen Brennan, antigua mano derecha de Kathleen.

Honestamente. Con eso, me quiero pegar un tiro.

Dave Filoni no es alguien que me disguste per se. Es un creativo muy visual. Alguien a quien plasmar lo guay que es algo se le da de putísima madre (algo que queda claro con su filmografía). Pero también, es alguien que, a falta de mejor descripción, tiene el talento narrativo de un crío con una figura en cada mano jugando a que se dan de hostias. Alguien de quien, si te da la gana, puedes hacer un juego de chupitos por cuántas veces ha decido copiar los Siete Magníficos (o la peli japonesa que esta copia, de la cual no me sé, ni me interesa, el nombre). Una persona a la que llamo «Sonajero con patas» con todas las ganas de que sea un insulto. Pero, por ese motivo, a esa parte del fandom le encanta. Porque esa parte del fandom no quiere historias nuevas. No quieren un nuevo enfoque o un nuevo personaje (cosas que, al menos, Kathleen intentó, y falló). Quieren lo mismo de siempre. Quieren sus dos muñecos dándose de hostias mientras suenan sonidos de PIUM PIUM. Y Filoni, de eso, tiene a mansalva.

¿Y la otra? O sea. No quiero denigrarla. De hecho su nombre me ha sonado mucho. ¿Pero quién coño es Lynwen Brennan? Porque su página de la Wikipedia EN INGLÉS (que una asumiría como la más completa) fue escrita tras el anuncio.

Bueno. Lynwen Brennan es, como ya he dicho, la antigua mano derecha de Kathleen Kennedy. Una Productora MUY SENIOR que lleva desde el 99 en Light & Magic. Y que desde 2009 la dirige. Claramente, es alguien que sabe del negocio de, AL MENOS, los efectos especiales y, posiblemente, de dirección. De buenas a primeras, parece la persona ideal para ser el adulto que tiene de la correa a Filoni. Pero aquí es donde entra mi cinismo.

Imagina que tú eres Disney. Quizás tengas que bañarte en la sangre de niños para ponerte en el papel. Pero inténtalo.

¿Listo?

Okey. Ahora recuerda que tienes Star Wars. Una de las mayores franquicias del planeta. Puede que la más conocida, puede que no. Pero sin dudas la que ha creado el concepto de Blockbuster y Merchandising moderno. Sin Star Wars, probablemente la Disney actual no existiría. Probablemente, sin Star Wars, muchas otras cosas que nos parecen hyper-imporgtantes no existirían. Es, simplemente, así de relevante en lo cultural. ¿Y qué ha pasado desde que tienes Star Wars? Que la propiedad solo se ha devaluado.

Cierto. Hace mucho tiempo que recuperaste lo invertido en la compra. Probablemente, lo hiciste incluso antes de, siquiera, estrenar la primera de las nuevas películas. Pero miras online y solo ves desprecio. Ves que cada vez va menos gente a ver tu película. E incluso en tu plataforma de streaming, la gente no presta tanta atención. Quizás te consuela tener Andor, la cual muchos califican como la mejor serie de la televisión moderna. ¿Pero lo demás? Lo demás apesta.

Tienes que solucionarlo. Pero claro, no puedes decir que no es culpa tuya. No puedes decir «No lo hicimos, profe». Necesitas dos cosas: un cabeza de turco; y un reemplazo que inspire confianza.

Te pones a trabajar.

Kathleen Kennedy es tu cabeza de turco. El fandom ya la odia. Bueno, el fandom no. Ese sector del fandom. Ahora te queda el remplazo. A ver. ¿A quién aman estos? ¡A Filoni! ¡Ponlo de Presidente! Pero también necesitas dar cierta sensación de continuidad. Algo que de confianza. ¿Y a quién pones? A alguien senior. Alguien que sepa del negocio y haya trabajado de cerca con la franquicia. Alguien que, ante todo, sea profesional. Lynwen Brennan es ese alguien (o al menos lo parece, tampoco la conozco).

Y ahí es donde radica el truco. Podemos celebrar que Kathleen Kennedy ya no esté en Lucasfilm. Pero esto parece un movimiento calculado desde arriba. Y los de arriba —Puto Disney—, no han cambiado. Vamos a tener a la misma mona de siempre. Solo que esta vez vamos a tener a un sonajero con patas a la cabeza, así como un adulto que espero (ESPERO) lo mantenga a raya.

Ojalá no ser tan pesimista.

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