La incertidumbre se cernía sobre los orígenes de Star Wars con el estreno de Una Nueva Esperanza. El éxito parecía mucho más lejano que el fracaso… Ante dicho panorama surgió una brillante pero desesperada idea: Alan Dean Foster poseía por entonces los derechos para novelizar dos historias de La Guerra de las Galaxias y ya estaba trazando las líneas de la adaptación de A New Hope, cuya publicación se concebía con el debut de la cinta. George Lucas, ingenioso, le planteó la posibilidad de dar forma a una segunda novela esbozada como una semilla capaz de modelar un segundo filme de bajo presupuesto en el que se pudieran reutilizar sets si los comienzos en taquilla resultaban arduos.

Sin embargo, como es bien sabido, Star Wars fue un éxito rotundo por lo que, más entusiasmado que nunca, Alan Dean Foster contactó con George Lucas para conversar sobre la adaptación cinematográfica de ese segundo relato que había escrito y recibió la negativa del cineasta quien, encumbrado por su éxito, deseaba un segundo filme espectacular y cargado de efectos especiales. A pesar de ello la novela ya había sido escrita y se decidió publicarla en febrero de 1978 bajo el nombre de El Ojo de la Mente, convirtiéndola así en la primera obra del universo expandido, y “conceptualmente” en la piedra fundacional de este.

Y sí, digo “conceptualmente” porque si hacemos énfasis sobre lo veraz, Marvel había desarrollado una primera historia original más allá de las películas en su séptimo número de cómics publicado en enero de 1978 de forma previa a la novela de Alan Dean Foster.

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