¿Qué es ser fan de Star Wars?
Pregunta recurrente donde las haya. Carnets que se dan y que se quitan. Opiniones que maximizan lo más mínimo a un escalafón inalcanzable y críticas que cabalgan despechadas por el cubículo de las redes sociales.
Star Wars es un universo cargado de matices donde la más mínima pizca con la que condimentemos nuestros deseos puede saciarnos sin la necesidad de tener que ingerir todo el menú.
Star Wars siempre se ha caracterizado por ser un universo en el que la diversidad de aventuras, de temáticas y de géneros en sí mismos son tan amplios que siempre habrá un lugar para todo tipo de persona que se sienta mínimamente atraído por la temática.
Y es que Star Wars se ha esforzado mucho a lo largo de los años en tener un abanico lo más amplio posible de cara al público. Esto ha generado un descontento en una gran parte del fandom que abandera el saber y el true fan que no se ha quedado estancado en una mera crítica constructiva.

Siempre he considerado que ser fans de Star Wars como concepto ya de por sí es absurdo. Cualquier cosa que pueda gustarte, llenarte como persona, o únicamente hacerte feliz, es algo digno de disfrute. Y con ello, estás en tu derecho a hacerlo. Aunque la única afición que te ligue al universo sea revisionarte en bucle el Episodio II. Si te gusta y lo disfrutas, eres fan. Quizás no de todo el contenido existente, pero sí de una parte del mismo. ¿O acaso no estoy cayendo en el mismo error de calificar quién es o no fan con tal afirmación? Dejémoslo en que un concepto abstracto y subjetivo no debería usarse como insulto recurrente, en lugar de esforzarnos en ahondar acerca de una descripción acertada. Y todos seremos más felices y menos tontos.
Y es que es tan apabullante aquel que genera su odio hacia saga como aquel que ama todo lo existente.
Por un lado, sigo sin llegar a comprender hasta qué punto puede una persona “odiar” algo que no deja de ser un producto que puedes elegir o no consumir. Star Wars no deja de ser una franquicia que busca hacer negocio, a pesar de que, en sí misma, posea a gente que ame lo que hace y disfrute de su trabajo y de la sonrisa del público. Como cliente, como consumidor, como “fan”, si algo de lo que se te ofrece no te gusta, sería tan sencillo como dejar de consumirlo.

¿Has ido al cine últimamente? ¿Has visto una película que no ha sido lo que personalmente esperabas? ¿Qué no ha alcanzado tus expectativas? Es tan sencillo como no consumir aquello que tratan de venderte. Pero, ¿Qué ocurre con el fandom de Star Wars?
En primer lugar, hago hincapié en recomendar un documental que ya años atrás se generó en base a la poca aceptación que tuvieron las precuelas: “El pueblo vs George Lucas”.
Un documental muy duro, con una crítica sin parangón al creador de la base en la que se sustentan tantas historias. En él, conceptos muy interesantes que volvemos a vivir en el fandom se muestran de una manera muy concisa y para nada sutil.
Los fans reclaman que se les satisfaga, que se les dé lo que quieren, que Disney, en este caso, les escuche.

Pero, ¿debe la franquicia contentar a los fans? La respuesta corta sería sí. La franquicia vive gracias al amor y cariño de los fans, amor y cariño que ha sido procesado a lo largo de años y años de lealtad hacia un producto que, en muchos de ellos, se ha convertido en el epicentro de sus vidas.
¿Es que quizás Disney, Lucasfilm o el tito Jorge no desean contentar a los fans?
Nos vemos en una problemática que siempre ha existido en Star Wars. Una que se ha repetido de manera generacional. Pero el ser humano, a pesar de esforzarse en recurrir a una lógica versada en un patrón de repetición traducido como una experiencia enriquecedora, vuelve a tropezar una tercer vez con la misma piedra con la que ya lo hizo años atrás.
Durante la trilogía original, muchos fans vertieron críticas hacia la princesa Leia, hacia los ewoks o hacía un sinfín de detalles que se mostraron en la gran pantalla. Sin embargo, las críticas hacia la película, desde nuestra perspectiva contemporánea, han pasado desapercibidas y se han perdido como polvo que lleva el viento con el paso de las décadas.
Las precuelas también tuvieron lo suyo, pero volvemos a tropezar. Parece ser que nadie recuerda el enorme salazón de críticas con las que tuvo que lidiar, pues una parte importante del ahora actual fandom ha crecido con las precuelas. Y todos sabemos que la ilusión de un niño no reside en tomar un puro entre los dientes, un whiskey con hielo y tomar una pose aristocrática para juzgar y desmenuzar hasta puntos inconcebibles una película cual crítico remunerado.
Las precuelas han pasado a la historia del fandom con mucho cariño. Y, si bien es cierto que, por aquel entonces, las críticas llovían a pares, no existía el altavoz mediático y social en el que nos hemos visto envueltos en esta nueva era que son las secuelas.

¿Significa esto que todas las películas son igual de irresponsables o fatídicas pero que, dependiendo de la época en la que hayan visto la luz, han tenido un foco u otro por las facilidades comunicativas entre los fans de la saga en relación a las mismas? No lo descarto. Pero no podemos esperar a introducir a un gato, un perro y un ratón en una misma sala y que no ocurra una desgracia.
Es imposible contentar a todo el público por igual. Estadísticamente, lo es. Lo es en cualquier aspecto de la vida, y Star Wars no va a ser diferente.
Puedes ver a los más nostálgicos, a los llamados “fans de la Primera Generación”, salir del cine tras ver el Episodio IX con lágrimas en los ojos. A niños, la generación de las secuelas, salir jugueteando con sus sábles de plástico con una euforia contenida. Gente que recordará esta saga con el cariño con el que muchos (entre los cuales me incluyo) tenemos a las precuelas con las que crecimos. Y, sin embargo, fans que caminan hacia el exterior de la sala ansiosos de emprender una cruzada contra todo aquel que haya disfrutado de lo que ahora es su fuente de odio.
Me es inevitable la percepción de que esto es generacional. De que la misma historia se repite. Que cambia el altavoz, pero no la esencia. De que lo horrible para unos, es la magia para otros.
Y no trato con ello de negar el criterio propio y coherente de cada cual en base a lo que haya podido aprender, leer, o respecto a sus experiencias en el cine. La crítica no tóxica, que en lugar de ser apabullante e insultante busque ser coherente e instructiva, siempre es de agradecer.
La otra cara de la moneda nos justifica que una actitud de odio por el descontento podría incluso rozar los abismos de la lógica. Star Wars no ha crecido por si solo, sino que siempre ha sido impulsado por una vorágine de fans fieles que han hecho de la saga lo que es hoy. Y muchos seguidores de la saga se han sentido traicionados al no recibir lo que les hubiera gustado. ¿Pero, acaso no es así con cualquier producto que triunfa en el mercado? ¿Acaso, si un producto ha triunfado, no se debe a la aceptación y apoyo de la gente? ¿Cualquier producto que salga a la luz se debe a la profesación de la gente más que al mérito propio de conseguir acercarse al público y, por ende, brillar?

¿Por qué no reclamamos las mismas responsabilidades a otra alta gama de productos que han triunfado «gracias» a que la gente ha decidido decantarse por él? ¿En qué basamos considerar que, si algo no te gusta en un comercio, compras otra cosa, pero no reclamas porque nadie te obliga a comprarlo? ¿Por qué en Star Wars sí? ¿Acaso nos hemos apropiado, o hemos creído hacerlo, de la franquicia hasta el nivel de exigir una coherencia en unos marcos de fantasía que ni siquiera están predefinidos en sí mismos?
Todo sería tan sencillo como resumirse en una actitud que sea la de respetar al resto, disfrutar de lo que te gusta, y pasar de lo que no. De aceptar que todos podemos tener una opinión, siempre que se mueva dentro de ciertos atisbos de respeto, y debatir de una forma sana acerca de un producto sobre el que existen disparidad de opiniones.
Pero, cuando el anonimato y el cristal nos cubren del miedo de exponerse como tal, poco hay que hacer ante la desenfrenada supuesta libertad de un ser humano desbocado que patalea en todas las direcciones a golpe y martillo, sin importar quién se cruce en su camino.
Disfrutad de la saga. De lo que podáis. Y, si ya algo no os hace feliz… No sigáis prolongando un malestar en pos a una nostalgia. Los tiempos cambian, la gente cambia, las exigencias cambian. Y Star Wars cambia.
















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