Los rancor – Criaturas de la galaxia

A lo largo de la galaxia de Star Wars podemos encontrar una gran cantidad de bestias de todo tipo, pero pocas criaturas tienen tanta fama como el temible rancor. Estas grandes criaturas hicieron su primera aparición por todo lo alto en The Return of the Jedi en 1983, y desde entonces no han dejado de aparecer en todo tipo de productos de la saga.

El producto donde más se profundiza en las características y el origen del rancor es en la novela The Courtship of Princess Leia, de Dave Wolverton, publicada el año 1994. Esta novela, clasificada dentro de la antigua continuidad, ha sido la mayor fuente de información para la redacción de este artículo, dado que en el nuevo canon el volumen de información sobre los orígenes de esta criatura es mucho menor. Así pues la mayoría de información de este artículo pertenece a la continuidad de Legends.

Recientemente tuvimos la oportunidad de volver a ver a una de estas criaturas en un medio audiovisual en el quinto capítulo de The Bad Batch, del cual ya podéis encontrar nuestro artículo de guiños y curiosidades en nuestra página web.

Anatomía y rasgos físicos

Los rancor son grandes criaturas clasificadas dentro de la categoría de los repto-mamíferos. Su tamaño llega a tal punto que un rancor adulto bien alimentado puede superar fácilmente los 10 metros de altura y un peso de más de 2 toneladas. Su dura piel, a menudo de un color marrón oscuro y llena de verrugas les confiere protección frente a disparos de blaster, los cuales no resultan un arma muy efectiva ante estas criaturas.

Su cabeza plana se compone de un rostro que incluye dos orificios nasales grandes y alargados en la parte superior, los cuales les confieren un olfato muy desarrollado que les permite rastrear a sus presas a cientos de metros de distancia. Su desarrollado olfato también les sirve a la hora del apareamiento, pues los rancor se ven atraídos por el olor y las feromonas liberadas por un individuo del sexo opuesto.

Sus pequeños ojos negros se sitúan a los lados del rostro y les confieren una buena visión nocturna, pero su visión a la luz del día no es tan buena como la de un humanoide. En el centro del rostro, se encuentran unas enormes fauces llenas de dientes curvados y afilados, que les permite comerse a un humanoide de un solo bocado.

Sus enormes garras de 4 dedos les son muy útiles para capturar a sus presas. The Return of the Jedi.

Suelen caminar sobre dos patas muy musculadas, adoptando una postura medio encogida debido a la curvatura de su lomo recubierto de escamas. Por otro laso, tienen unos brazos desproporcionadamente largos y terminados en unas garras de 4 dedos con unas zarpas afiladas, que les sirven para coger a sus presas, defenderse en el combate cuerpo a cuerpo, y agarrarse a las rocas para trepar por terrenos escarpados.

Entre sus características físicas se encuentra una fuerza colosal, suficiente como para tumbar a un AT-ST de 3 toneladas sin apenas esfuerzo y soportar grandes cargas de peso. Tienen la resistencia suficiente como para aguantar largas caminatas por los bosques y las montañas de Dathomir, y pese a su gran tamaño y a sus movimientos torpes también son capaces de alcanzar grandes velocidades, especialmente cuando se desplazan a 4 patas. Dicha velocidad también se extiende a la hora del combate cuerpo a cuerpo.

Dichos atributos les permiten desplazarse por todo tipo de terrenos, tanto por bosques frondosos como por terreno montañoso. De hecho son capaces de escalar y descender grandes muros gracias a su fuerza y a la estabilidad que le proporcionan sus garras y su pequeña cola. Incluso pueden llegar a desplazarse por agua, pudiendo nadar impulsados por amplias brazadas. Al ser criaturas de sangre caliente, también pueden adaptarse aa muchos tipos de clima. Sin embargo, son vulnerables al calor debido a su carencia de glándulas sudoríparas.

Comportamiento

Los rancor son criaturas sociales y semi-inteligentes, que en estado salvaje se mueven en manada. Cada manada está liderada por una hembra que recibe el nombre de “Madre de manada” y aquel individuo que quiera convertirse en madre de manada debe desafiar su autoridad y someterla en combate. Poseen un lenguaje propio, que les permite comunicarse entre ellos hasta el punto de poder transmitir historias de generación en generación.

Pese a que no se ha descrito que realicen algún tipo de ritual funerario, se sabe que sufren profundamente las muertes de su manada. Las crías de los rancor nacen de un huevo, y las madres se preocupan por ellas. De hecho las crías pueden viajar montadas sobre su lomo o su vientre hasta que alcancen la madurez, momento en el cual el rancor sobrepasa los 3 metros de altura.

Por lo que respecta a sus relaciones con otras criaturas, mantienen una relación de simbiosis con los pájaros gibbit, unas aves nativas de Dathomir que se alimentan de los restos de comida que les quedan a los rancor entre los dientes, limpiándoselos.

El gran tamaño y las características físicas de los rancor lo convierten en un temible depredador, pero no tan solo se alimentan de carne. Son criaturas omnívoras, pues también se alimentan del forraje que les proporcionaban las Hermanas de la Noche. Existen pues pocos manjares que el rancor rechace llevarse a sus fauces, puesto que pueden comer desde todo tipo de criaturas cazadas en estado salvaje, como los purboles o los bolmas de Dathomir, hasta los esclavos humanoides que les ofrecen sus amos en cautividad.

Por otro lado, por extraño que parezca, los rancor no siempre se encuentran en lo más alto de la cadena alimenticia de los mundos que habitan. En su mundo natal, los rancor eran presas de los drebbin, unas enormes bestias con cuernos también nativas de Dathomir.

El rancor Pateesa, acabando de engullir a un gamorreano durante The Return of the Jedi.

Un hijo de Dathomir

Como ya hemos mencionado, el rancor es una criatura nativa del planeta Dathomir, un mundo del Borde Exterior caracterizado por una fuerte conexión con la vida. Sin embargo, también pueden ser encontrados en estado salvaje en mundos como Felucia o Lehon. Este último planeta era el mundo natal de los rakata, una especie que dominó gran parte de la galaxia en tiempos anteriores a la fundación de la República bajo el nombre de Imperio Infinito. Dathomir se encontraba entre esos planetas dominados por los rakata, que aprovecharon para exportar los rancor a su mundo natal.

En Dathomir, los rancor fueron domesticados por las Hermanas de la Noche, aunque se sabe que anteriormente ya habían sido usados como monturas por otras tribus chamanes del planeta, milenios antes de que la Jedi caída Allya fundase la conocida secta de brujas.

Con las hermanas de la noche, los rancor formaron un tipo de simbiosis. Los rancor les servían como monturas que les permitían recorrer grandes distancias y transportar grandes cantidades de peso de ser necesario. Además, eran fundamentales para la defensa del clan y podían ser utilizados como animal de caza. Las brujas también adiestraron a las bestias hasta el punto de enseñarles a usar tecnología rudimentaria, especialmente armas como lanzas, mazas y redes de caza. Incluso les crearon corazas para otorgarles una mayor protección.

Una Hermana de la Noche subida sobre un rancor. Book of the Sith: Secrets from the Dark Side.

Las Hermanas de la Noche montaban sobre el cuello de los rancor sobre sillas atadas con piel de whuffa, un tipo de gusano nativo de Dathomir. Es preciso mencionar que, debido a su anatomía, distan mucho de ser monturas perfectas. Su caminar torpe y contoneante, sumado a su postura erguida provocaban fuertes vibraciones en la silla del jinete al avanzar. Además, cuando el rancor alcanzaba grandes velocidades moviéndose a cuatro patas el mero hecho de poder mantenerse en la silla resultaba toda una proeza.

Más allá del rancor común

Existen varias subespecies de rancor que se pueden encontrar tanto en Dathomir como en otros lugares donde se encuentran en estado salvaje. Algunas de ellas han evolucionado a partir del rancor común de forma natural, mientras que otras fueron creadas mediante la mano de seres inteligentes.

El rancor toro es una subespecie que puede encontrarse en Felucia y que se caracteriza por su tamaño superior al rancor común y los largos cuernos que salen de la cabeza de los machos. El rancor de jungla por otra parte, se diferencia del rancor común principalmente por su piel azul, además de tener una cabeza puntiaguda y tener solo 3 dedos en sus garras. Se podían encontrar en el propio Dathomir, Felucia y Teth.

Los rancor de jungla pudieron verse en Felucia durante la serie The Clone Wars.

Las crisálidas eran un tipo de rancor manipulado mediante la alquimia Sith. Fueron creadas por la hechicera Sorzus Syn, eran de un color verdoso y poseían unos colmillos afilados como cuchillos. Por último, en Tython podíamos encontrar otro tipo de rancor manipulado por la alquimia, el rancor-dragón, caracterizado por sus enormes alas, que fue creado por los Je’daii.

Las crisálidas creadas por la alquimia sith hicieron su primera aparición en el cómic Dark Empire.

Pateesa, el rancor más famoso

Los rancor siempre han sido un capricho apreciado por los señores del crimen, ya sea como mascota, guardianes o como un trofeo que presida la sala principal. Jabba el Hutt fue uno de esos señores del crimen que siempre estuvo atraído por los rancor.

Durante los tiempos de la Guerra Civil Galáctica tuvo de mascota a un rancor macho llamado Pateesa. Pateesa, cuyo nombre en huttés significa “Amigo”, fue un regalo de cumpleaños ofrecido a Jabba por su mayordomo, Bib Fortuna. Pateesa vivía en una fosa bajo el salón del trono de Jabba y principalmente se alimentaba de los prisioneros condenados por el gangster. Pateesa murió en el 4 DBY, cuando el Caballero Jedi Luke Skywalker se precipitó a su fosa e hizo caer la puerta sobre su cuello. Malakili, su cuidador, se vio muy afectado por su muerte.

Otras criaturas de la galaxia

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