Han pasado ya 2 años desde que los dos primeros episodios de The Acolyte se estrenaron el 4 de junio de 2024. Por aquel entonces, la serie creada por Leslye Headland estaba destinada a convertirse en uno de los pilares de Star Wars en Disney+, pues se esperaba que tuviera varias temporadas. Sin embargo, tan solo un mes después de la emisión de su último episodio, Disney comunicaba, a través de Deadline, su decisión de cancelar la serie. El motivo, según Alan “Mataproyectos” Bergman, su elevado presupuesto no justificado por los números de audiencia cosechados por la serie, que tampoco fueron malos, ni mucho menos.
The Acolyte estuvo rodeada de polémica prácticamente desde su anuncio. Sí, la serie no es perfecta. Tiene sus errores y sus cosas mejorables. Y no me refiero a la presencia de mujeres afroamericanas, varones asiáticos y brujas lesbianas, como puede haber señalado vuestro youtuber reaccionario favorito. Por el contrario, creo que esa representación es un punto a favor de la serie que además se ajusta a los valores que Star Wars, una saga que trata sobre la unión de un grupo variopinto de individuos que dejan de lado sus diferencias para luchar contra el fascismo, lleva defendiendo desde 1977.
Se podría decir que es una serie muy precuelera tanto para lo bueno como para lo malo. Adolece de algunos diálogos vacíos y actuaciones mejorables, el montaje de sus episodios le acaba perjudicando, y el desarrollo de su coprotagonista, Mae, es difícil de defender. Sin embargo, existen varios motivos por los que, en mi opinión, The Acolyte es una serie digna de recibir una segunda temporada.
Un soplo de aire fresco
Todas las series y películas de Star Wars de los últimos años se han concentrado en un intervalo de tiempo bastante estrecho de la cronología galáctica. Principalmente, en los conocidos como los Tiempos oscuros o simplemente Era Imperial y en los años posteriores a la Guerra Civil Galáctica, es decir, los inicios de la Era de la Nueva República. En la mayoría de los casos, nos muestran el enésimo conflicto entre el Imperio o pseudoimperio y la Rebelión.

Con The Acolyte, la franquicia sale de su zona de confort. La serie nos abre las puertas de una época inédita en las series de acción real: la Era de la Alta República, un periodo de paz en el que la Orden Jedi y la República Galáctica se encuentran en su apogeo. Con un contexto, personajes y mundos totalmente nuevos. Sin los héroes archiconocidos de siempre. Sin la Rebelión. Sin el Imperio, pero no sin amenazas acechando en las sombras, como la Orden Sith.
Unos sith que, bajo la Regla de Dos, se encuentran operando en la clandestinidad mientras trabajan en su plan para ascender al poder. La manipulación, el sabotaje y el asesinato son las armas de las que disponen para dañar a sus enemigos durante este periodo, lo cual supone el escenario perfecto para crear un auténtico thriller como el que nos presentó la serie, un tipo de narración distinto a las típicas series de aventuras a las que estamos acostumbrados, como The Mandalorian y sus sucedáneos. The Acolyte es un auténtico soplo de aire fresco para la franquicia en todos los sentidos.
Los mejores duelos desde las precuelas
Si hay algún apartado en el que la serie alcanza la excelencia ese es, sin lugar a dudas, el de las escenas de acción. El equipo de acción y coreografías, liderado por Christopher Clark Cowan, logró diseñar unos duelos dinámicos y unas coreografías espectaculares que se acercan a la altura de los míticos combates con sable de luz en la trilogía de precuelas. Destacan especialmente la masacre de Khofar, el duelo entre los jedi en Brendok y el enfrentamiento final entre Qimir y Sol. Mención de honor para el duelo entre Indara y Mae al inicio de la serie, que no tiene tanta presencia sables de luz, pero es un fantástico combate cuerpo a cuerpo que incorpora elementos de distintas artes marciales.

La transición de la República y la Orden Jedi
Como ya hemos comentado, The Acolyte está ambientada en el ocaso de la Alta República, un periodo conocido como la (supuesta) edad de oro de los jedi. La orden de esta época presenta ciertas diferencias respecto a la orden de las precuelas, como sus vestimentas blancas y doradas, símbolo de una era de paz y prosperidad. También vemos a la Orden Jedi de la Alta República más descentralizada, conservando puestos avanzados en el Borde Medio y Borde Exterior, cosa que les permite actuar de forma más rápida en asuntos que requieran de sus servicios en la periferia galáctica, y además, también presentan una mayor libertad de acción.

La Orden Jedi de las precuelas está mucho más centralizada en Coruscant y está más limitada a los designios del Senado Galáctico. Por otro lado, sus túnicas son de colores apagados, como si hubieran sido manchadas por la ceniza y el polvo al defender los intereses de la República en los recurrentes conflictos marcados por el creciente sentimiento separatista y la mano negra de los sith. The Acolyte podría haber mostrado esta transición en la Orden Jedi y la República en futuras temporadas, y de hecho, parece que ese era el plan de Leslye Headland, pues en sus últimos episodios revela el surgimiento de un movimiento, liderado por el senador Rayencourt, que aboga por una revisión de la Orden Jedi para que sea sometida a una supervisión más estricta del Senado.
Religiones imperfectas
The Acolyte también nos demuestra, una vez más, que la Orden Jedi no es perfecta. No es algo que deba sorprendernos, pues el mismísimo George Lucas lo reitera constantemente en las precuelas y en The Clone Wars. No me malinterpretéis, la Orden Jedi es una institución necesaria en la galaxia y su propósito original, velar por la paz galáctica y proteger a los más vulnerables de forma desinteresada, es una causa noble y justa. Sin embargo, llegados a este punto de la cronología galáctica, la Orden Jedi, acomodada en su posición de poder, se ha vuelto dogmática y arrogante, y eso que, como señalo en el apartado anterior, aún no ha llegado a su punto más bajo.

El propio Yoda ocultó durante siglos la supervivencia de los sith, sus miembros se convierten en generales guerreros, liderando un ejército de esclavos, en las Guerras Clon, y además, hacia el final de dicho conflicto, el Consejo Jedi ocultó que ese mismo ejército que defendía a la República Galáctica había sido encargado precisamente por el líder de la facción enemiga. La serie profundiza en todo este punto de forma magistral y, de paso, nos deja ciertos paralelismos con las religiones de nuestro mundo.
Los jedi de Brendok, y el maestro Sol específicamente, vienen a representar todo lo malo de la Orden Jedi. Cegados por su visión dogmática de la Fuerza, consideran al culto de brujas de Brendok un peligro. Concretamente, una amenaza para las dos gemelas, hijas de la líder del culto. El allanamiento de su fortaleza provoca un aumento de las tensiones hasta el punto de desatar un conflicto entre ambos bandos. Al final, de forma indirecta, los cuatro jedi acaban siendo los responsables de la muerte de las brujas. Estos mismos jedi, en lugar de enfrentar las consecuencias, ocultan sus actos ante el Consejo Jedi.
«Mis colegas son incapaces de imaginar una galaxia sin los jedi, y ya entiendo por qué: cuando uno admira a un héroe, puede permitirse no reparar en sus defectos.»
Senador Rayencourt.
16 años después, cuando los jedi de Brendok empiezan a ser asesinados sistemáticamente por una usuaria de la Fuerza entrenada por un antiguo jedi, Vernestra Rwoh inicia una investigación en secreto, a espaldas del Consejo y el Senado, por miedo a que la filtración de este escándalo pueda afectar a la reputación de los jedi y ser usado en su contra por sus enemigos políticos. Al final, Vern acaba reconociendo lo acontecido en Brendok ante un comité del senado, pero alterando el relato sin reconocer que la verdadera amenaza, representada por dos antiguos aprendices de la orden, seguía ahí fuera. En definitiva, una falta de transparencia por parte de una orden religiosa para proteger su posición de poder, tal y como hemos podido ver repetidas veces en nuestro mundo, por ejemplo con la Iglesia Católica y sus escándalos de abusos sexuales a niños.
Darth Plagueis el Sabio
Una de las grandes sorpresas que nos dejó The Acolyte fue la breve aparición de Darth Plagueis en el episodio final, revelándose como el maestro de Qimir. Plagueis fue el maestro de Darth Sidious y fue mencionado por primera vez en la escena de la ópera de La venganza de los sith, donde su pupilo habla de su capacidad para crear vida a través de la manipulación de los midiclorianos y de su obsesión por engañar, sin éxito, a la muerte.

La popularidad del personaje creció a raíz de la novela de Legends Star Wars: Darth Plagueis, considerada por muchos fans como la mejor novela de la franquicia. La segunda temporada de The Acolyte podría traer consigo una mayor presencia de este lord sith en acción real, un deseo anhelado por los fans durante mucho tiempo, mostrando sus experimentos para crear vida a través de la manipulación de los midiclorianos y sus maquinaciones para hacer realidad el Gran Plan de los Sith.
Más Manny Jacinto
El Extraño es el personaje más interesante de The Acolyte y uno de los mejores que nos ha dejado Star Wars en los últimos años. Su enigmático trasfondo, el escalofriante diseño de su armadura, su filosofía gris y su presencia lo convierten en una figura cautivadora que merece más tiempo en pantalla. Naturalmente, gran parte de su encanto se debe a la excelente actuación de Manny Jacinto, sin lugar a dudas lo mejor de la serie, quien sobresale en las dos versiones del personaje, Qimir y el Extraño, tanto en las escenas de acción como en las dramáticas.
La historia de El Extraño puede dar mucho juego de ahora en adelante. Una vez eliminados los principales jedi de la serie, El Extraño y Osha quedan como los únicos grandes protagonistas, de forma que al fin podríamos tener una serie narrada plenamente desde el punto de vista de los sith, tal y como se vendió The Acolyte desde el inicio. Hablando de los sith, sabemos que el aprendiz definitivo de Darth Plagueis fue Darth Sidious, por lo que, de acuerdo con la Regla de Dos, en algún momento El Extraño y Osha deben desaparecer de la ecuación. Recientemente, Leslye Headland dejó abierta la posibilidad de que El Extraño pudiera acabar creando una escisión de los sith en el futuro para dar lugar a los Caballeros de Ren. En cualquier caso, la resolución de este conflicto puede ser realmente interesante.

Otra trama relacionada con Qimir que quedó abierta fue su relación con Vernestra Rwoh, quien aparentemente fue su maestra. Al final de la primera temporada, la mirialana acude a Yoda para pedirle consejo acerca de lo ocurrido en Brendok y lo averiguado acerca de su antiguo aprendiz. Todo parece apuntar a que la segunda temporada iba a incluir una trama paralela con Vernestra investigando el rastro de Qimir, la cual podría arrojar algo más de luz a lo que sucedió entre ambos en el pasado. En última instancia, esta trama podría acabar revelando cómo Yoda llegó a conocer la existencia de los sith bajo la Regla de Dos.
Un regalo para los fans
The Acolyte está plagada de guiños y referencias al Universo Expandido de la saga dirigidas a los fans más acérrimos, algunas de ellas perfectamente integradas en la historia. Ya hemos hablado del cameo de Darth Plagueis y de la aparición de Vernestra Rwoh, un personaje creado para las novelas de The High Republic que acaba siendo uno de los principales de la serie.
La armadura y el casco del Extraño están hechos de cortosis, un material resistente a los sables de luz creado en las novelas de leyendas. La corrupción de los cristales kyber para convertir la hoja de los sables de luz en roja, como hace Osha al final de la serie, es una idea original del cómic Star Wars: Darth Vader de Charles Soule. Qimir cita brevemente el Código de los Sith del videojuego Caballeros de la Antigua República, y los jedi de Brendok hacen referencia al Gran Desastre Hiperespacial, un evento narrado en la novela Luz de los Jedi. Todo esto denota un gran respeto, cariño y conocimiento de la saga por parte de sus creadores.

Y contrariamente al discurso que se ha divulgado a través de redes, la serie no rompe la continuidad en ningún momento. La edad de Ki-Adi-Mundi aún no había sido establecida en el nuevo canon, y la creación de Osha y Mae no entra en contradicción con la condición de Anakin como Elegido, como algunos erróneamente han criticado. Las gemelas fueron creadas por la madre Aniseya mediante el uso de la Fuerza al aprovechar una vergencia presente en Brendok, mientras que Anakin fue creado por voluntad de la propia Fuerza. El propio Anakin es una vergencia y eso es lo que lo hace especial.
Un base de fans sólida y comprometida
The Acolyte es una serie muy disfrutable y eso queda demostrado tanto por los datos de audiencia como por la masiva movilización de su fandom. Fue la segunda serie original más vista de Disney+ en 2024 acumulando más 2.600 millones de minutos vistos (y eso que la media de duración de sus episodios está alrededor de los 35 minutos), solo por detrás de Percy Jackson y los Dioses del Olimpo.

Una vez fue anunciada su cancelación, sus fans inundaron las redes con publicaciones etiquetadas con el #RenewTheAcolyte, que se convirtió en tendencia. La campaña fue más allá, incluyendo el alquiler de varias pantallas en Times Square para pedir la renovación de la serie y el lanzamiento de una petición en change.org que acumula más de 85.000 firmas.
Un mensaje a los haters
The Acolyte sufrió una campaña masiva de odio por parte de ciertos sectores conservadores de la comunidad prácticamente desde su anuncio debido a que la consideraban «woke». Este movimiento que empezó en redes sociales se extendió a plataformas especializadas en el mundo del entretenimiento como Rotten Tomatoes e IMDb, donde la serie recibió un masivo Review Bombing (una campaña para calificar negativamente una obra en plataformas digitales) antes de su estreno. Incluso llegó más allá con el acoso en redes hacia varios de sus actores y creadores, como Amandla Stenberg.
Buena prueba de ello es que The Acolyte tenga más del doble de reseñas que Ahsoka en Rotten Tomatoes pese a que la audiencia de la segunda fue muy superior o que el cortometraje The Acolyte, que nada tiene que ver con Star Wars, y el fan film The Acolyte: A Star Wars Fan Film (2022) hayan recibido multitud de reseñas con una puntuación de 1 en IMDb. En gran parte, las bajas calificaciones recibidas por The Acolyte fueron debidas a reseñas de gente que ni siquiera vio la serie.
Naturalmente, esta campaña de odio acabó afectando en mayor o menor medida a la audiencia de la serie, especialmente a los fans más casuales que podrían haber renunciado a ver la serie sabiendo de sus bajas calificaciones. Teniendo en cuenta todo este contexto, renovar la serie hubiera sido un movimiento inteligente por parte de Disney para proteger su contenido frente a este tipo de situaciones. Al fin y al cabo, la cancelación de la serie puede ser vista por los haters como una reivindicación y una validación de su mensaje de odio, lo cual les puede incentivar a volver a lanzar otra campaña de este tipo para perjudicar a otro producto en el futuro.
Star Wars trata sobre la redención, y The Acolyte tiene todos los ingredientes necesarios para redimirse con una segunda temporada, aunque sea con un presupuesto más bajo. Tiene sus defectos, sí, como todas las series. Y pese a ello, es una serie muy disfrutable que sobresale en varios aspectos y ha sembrado ideas con mucho potencial para seguir siendo exploradas en el futuro.




