Hace varias semanas, Adam Driver desató la locura en la comunidad de Star Wars al revelar que Disney había rechazado el proyecto de una película de Ben Solo en la que el actor había estado trabajando junto al director Steven Soderbergh. Desde entonces, la conversación alrededor de The Hunt for Ben Solo no ha hecho más que crecer y los fans han impulsado diversas iniciativas para dar visibilidad a su interés por ver la película hecha realidad.
Las redes sociales, y en concreto X, se han convertido en un espacio donde los fans han aprovechado para pedir a Disney que reconsidere su decisión respecto a la película bajo el #TheHuntForBenSolo, unas reclamaciones que muchos han expresado directamente en las respuestas de las publicaciones en dicha red social de Alan Bergman y Bob Iger. En la misma plataforma, algunas cuentas han alentado a la comunidad a impulsar su creatividad con la elaboración de ilustraciones sobre Ben Solo y organizando un concurso de relatos alrededor de la película.
A través de la plataforma change.org, se ha organizado una recogida de firmas para instar a Disney a dar luz verde a la película que ya acumula más de 6.000 firmas. Sin embargo, el activismo de los fans ha ido más allá de hacer campaña por la película. También han aprovechado el impulso generado para recaudar fondos para la ONG Palestinian Children’s Relief Fund.
La movilización de la comunidad ha trascendido las redes sociales y se ha extendido a las calles e incluso a los cielos. A finales de octubre, una avioneta sobrevoló los estudios de Disney en Burbank con una pancarta con el lema «Save The Hunt For Ben Solo», mientras que días después los fans alquilaron una pantalla digital en Times Square para iluminar las calles de Nueva York con el mensaje «Nadie se va del todo. La esperanza vive, Ben vive». Una nueva avioneta volvió a ser protagonista el 13 de noviembre luciendo una nueva pancarta sobre los estudios de Disney paralelamente a la celebración de una llamada de accionistas en la compañía.
El pasado 9 de noviembre, varios fans se reunieron frente a la sede de Disney en Nueva York con carteles que exigían la realización de la película. Y pocos días después, una cosplayer vestida de Rey se hizo viral al plantarse frente a los estudios de Disney sosteniendo un cartel que decía «¿Dónde está Ben Solo?».
Todo este movimiento ha llamado la atención de la prensa especializada, la cual ha ofrecido una extensa cobertura de todos estos sucesos. Algunos medios como Collider o Screenrantincluso han llegado a romper una lanza en favor del proyecto a través de artículos de opinión.
La película que nunca fue
El propio Adam Driver confirmó la existencia de The Hunt for Ben Solo en una entrevista a a The Associated Press. Dicha película hubiera estado ambientada tras la aparente muerte de Ben Solo en El ascenso de Skywalker y hubiera contado con Steven Soderbergh como director. Según el actor, Lucasfilm dio el visto bueno a un guion de la película escrito por Soderbergh y Rebecca Blunt, pero Disney acabó rechazando el proyecto al tener dudas sobre la decisión de revivir al personaje.
Según un reporte de The Playlist, Scott Z. Burns cobró hasta 3 millones de dólares por completar el guion de la película, la cual para su cancelación se encontraba en las primeras etapas de preproducción y selección de personal cuando fue cancelada. Lucasfilm, con las figuras de Kathleen Kennedy, Dave Filoni y Carrie Beck a la cabeza, estuvo intensamente implicada en el desarrollo y habría esperado a que el proyecto estuviera listo para rodar antes de presentarlo a Disney. Según la fuente, fue la primera vez que Disney rechazaba un proyecto totalmente aprobado por Lucasfilm.
Las fuentes de The Playlist apoyan que la decisión de rechazar el proyecto recayó principalmente en Alan Bergman (co-presidente de Disney), cuya respuesta fue inusualmente tardía. Varias personas cercanas a la producción interpretan la decisión como políticamente motivada, coincidiendo con los esfuerzos de Bob Iger por posicionar a Bergman como su sucesor como CEO de Disney.
La campaña por The Hunt for Ben Solo sigue creciendo día tras día y no parece que vaya a detenerse pronto. ¿Se mantendrá Disney firme en su decisión inicial o acabará dando luz verde al proyecto? Desde luego, se está demostrando que una buena parte del fandom tiene interés por la película.
El eje principal de la iniciativa literaria de The High Republic llegó a su fin el pasado 17 de junio con la publicación de su última novela, Trials of the Jedi. Se trataba de una novela muy esperada para aquellos que hemos seguido todo este proyecto desde el principio. Al fin y al cabo, supone la culminación de toda una trama que se ha desarrollado a través de decenas de cómics y novelas y la despedida de unos personajes que nos han acompañado a lo largo de más de 4 años. Por ese mismo motivo, la llegada de la novela también iba acompañada de un cierto grado de temor. Temor de que no estuviera a la altura de la increíble historia que tenía la misión de concluir.
Afortunadamente, la ardua tarea de sacar adelante esta empresa recaía en las mejores manos posibles. Hablamos de Charles Soule, autor precisamente de la novela con la que empezó todo, Luz de los Jedi. Más allá de su trabajo dentro de The High Republic, Soule es uno de los autores más prolíficos y mejor valorados del nuevo canon, especialmente en el apartado de los cómics. A sus espaldas cuenta con varios proyectos destacados como Star Wars: Poe Dameron, la magnífica Darth Vader (2017), Star Wars (2020) o la actualmente en publicación Legacy of Vader. Y lo cierto es que en esta ocasión tampoco ha defraudado.
La portada y la contraportada de la novela.
Entrando ya de lleno en la novela, Trials of the Jedi guarda grandes paralelismos con Luz de los Jedi. Estos los encontramos en el ritmo trepidante con el que avanza su historia y en la multitud de puntos de vista a través del cual se narran sus capítulos. Es más, incluso hay un capítulo narrado desde el punto de vista de Ember (Ascua en español), la perra char de Bell. También coincide con Luz de los Jedi en la presencia de capítulos centrados en ciudadanos corrientes de la galaxia, concretamente de una familia residente en un mundo afectado por la Plaga. Estos interludios, situados al inicio de cada una de las 5 partes de la novela, sirven como un recordatorio de todo lo que está en juego y del enorme peso que recae sobre los hombros de los grandes protagonistas de la novela. Hay que reconocerle a Charles Soule su gran labor al construir estos interludios, pues en tan solo 7 páginas es capaz de hacerte sufrir por el destino de cuatro personajes totalmente nuevos.
Los personajes principales de Trials of the Jedi son nueve jedi que se enfrentan a una misión de cuyo éxito depende el destino de la galaxia entera. Y no, esto último no es una exageración. El título de la novela se ajusta a la perfección al viaje por el que pasarán, y es que, a lo largo de la historia, todos ellos serán puestos a prueba. Deberán hacer frente a sus miedos y a sus inseguridades, aceptar sus errores del pasado, dejar ir su ego y, en última estancia, experimentar lo que significa ser un jedi en el sentido más puro. Y de todos ellos, los dos personajes que más destacan son Elzar Mann y Avar Kriss, sin lugar a dudas los dos grandes protagonistas de todo el proyecto.
Podemos dividir la novela en dos partes o tramas bien diferenciadas: por un lado, la misión de los Nueve Luminosos que busca resolver el enigma de los Sin Nombre y desbancar a Marchion Ro, y por el otro la Batalla de Eriadu, mucho más reducida. La primera de ellas es trepidante, cada capítulo te deja con ganas de seguir leyendo. Está marcada por una enorme tensión derivada de no saber cual será el destino de los personajes y se va volviendo más mística a medida que avanza.
Los Nueve Luminosos.
En cuanto a la segunda, lo cierto es que rompe algo el ritmo de la novela, aunque por otro lado sirve para respirar un poco de la mencionada tensión con la que juega Soule en la trama más importante. El mayor problema que le veo a la trama de la Batalla de Eriadu es que te deja con la sensación de que te estás perdiendo la mayor parte de la batalla en sí. Al fin y al cabo, se trata de forma superficial y solo te muestra cómo la viven algunos personajes en concreto. Tampoco es de extrañar, dado que todo ese conflicto se desarrolla principalmente en la serie de cómics de The High Republic Adventures. Si sois de los que leéis todo el contenido de cómics y novelas The High Republic, os recomiendo leer los números finales de The High Republic Adventures [2023] (salvo su número #20, que contiene spoilers de la novela), el one-shot The High Republic: The Battle of Eriadu y la miniserie The High Republic: Fear of the Jedi antes de entrar en la novela. Recordad que tenemos una guía de lectura en la que encontraréis el mejor orden para leer las obras de este proyecto.
Como no podría ser de otra forma, Trials of the Jedi está perfectamente interconectada con el resto de obras de The High Republic. Su alto grado de cohesión resulta muy gratificante, dado que te deja con la sensación de que realmente cada cómic y novela del proyecto cuenta. Aún así, si no lo habéis leído todo, no temáis, pues la novela expone los sucesos y elementos previos relevantes para la trama de forma suficiente como para que podáis disfrutar de ella totalmente aunque solo hayáis leído las novelas principales de las Fases 1 y 3.
Si tuviera que elegir una palabra para definir esta novela, esa sería «satisfacción». Porque se puede decir sin tapujos que Charles Soule ha estado a la altura del reto que tenía por delante. Trials of the Jedi es una aventura épica que nos muestra Star Wars en su vertiente más fantástica y que cierra la historia de The High Republic por todo lo alto.
El fin de una Era
El proyecto multimedia de The High Republic fue lanzado en enero de 2021 y su historia principal llegó a su conclusión en este pasado mes de junio. Con su lanzamiento, el nuevo canon nos abría las puertas de una nueva Era totalmente inexplorada y ambientada varios siglos antes de la Saga Skywalker, donde no hay un Imperio Galáctico ni unos sith causando una guerra a gran escala. Naturalmente, la Era de la Alta República va mucho más allá de The High Republic, y en los últimos años series como The Acolyte y Young Jedi Adventures, así como videojuegos como Star Wars Jedi: Survivor nos la han mostrado de distintas formas y en distintos puntos de su cronología. Y en el futuro, seguirán saliendo otras obras que sigan explorándola. Al fin y al cabo, la Alta República ya es una Era más de la cronología de Star Wars.
Trials of the Jedi tampoco es el final de The High Republic. En la pasada NYCC se anunció un nuevo cómic bajo el sello de la iniciativa, y probablemente no sea el último que salga. De hecho, la propia Trials deja un cabo suelto en su parte final que abre la puerta para una secuela. Pero esta novela sí que supone el cierre de un ciclo. Con ella, se pone punto y final a la gran trama construida a lo largo de sus Fases 1, 2 y 3. Una historia que habla sobre amor, miedo, dolor, coraje, compasión, esperanza y compañerismo; sobre la luz y la oscuridad. Una historia que ha entendido los valores y mensajes de Star Wars a la perfección.
The High Republic nos ha mostrado a la Orden Jedi en todo su esplendor, en una forma mucho menos dogmática que su versión de las precuelas y a cuyos miembros hemos podido conocer en profundidad. Esta historia ha puesto a la Orden Jedi ante el mayor adversario al que se puede enfrentar: el miedo. Un miedo representado en la forma de una amenaza que ha puesto a prueba sus propios principios. Hemos visto a los jedi desviarse de su camino y cometer errores, unos errores de los que han tenido que aprender para, finalmente, entender ese miedo y enderezar su rumbo como guardianes de la Fuerza y protectores de toda la vida en la Galaxia. Se podría decir que la Orden Jedi de la Alta República se llega a acercar puntualmente a la de las precuelas y de hecho siembra un peligroso precedente de cara al futuro. Pero, nuevamente, la gran diferencia entre esta y la futura Orden Jedi es la capacidad de ver más allá de sí misma y aprender de sus errores.
Michael Siglain, director creativo de Lucasfilm Publishing, y Claudia Gray, George Mann, Cavan Scott, Zoraida Cordova, Alyssa Wong y Charles Soule, seis de los autores de The High Republic.
The High Republic ha sido un proyecto tremendamente ambicioso que ha construido una historia perfectamente interconectada, la cual no hubiera sido posible sin el encomiable trabajo de varias decenas de personas, entre ellos autores, artistas y creativos. Tal grado de cohesión resulta sorprendente dada la enorme cantidad de relatos, cómics, novelas, audiodramas y mangas de los que se ha compuesto el proyecto. Y esa riqueza de obras es, precisamente, la mayor virtud de The High Republic.
En The High Republic puedes encontrar historias de todo tipo de géneros, desde un thriller como Un rastro de sombras hasta una novela romántica como La tentación de la Fuerza. Obras para todos los públicos, desde cómics y novelas junior dirigidas a los más jóvenes hasta novelas para adultos. Todo el mundo puede encontrar una obra de su interés y disfrutar de The High Republic a su gusto. Y la gran diversidad de personajes que incluyen todas estas historias permite que cualquiera pueda encontrar alguno con el que se sienta identificado. Todo esto, sumado al hecho de que no sea necesario conocer demasiado sobre la saga para adentrarse en esta Era, convierte a The High Republic en un punto ideal para empezar a leer Star Wars. Porque The High Republic es Star Wars en estado puro.
La cancelación de The Acolyte dejó sin resolver varias tramas abiertas que la serie planeaba explorar en sus futuras temporadas. La breve aparición de Darth Plagueis en el episodio final sugería que el desarrollo de la relación entre Qimir y el famoso lord sith iba a ser una de las más importantes. Ya sabemos que el aprendiz definitivo de Plagueis, el que lo acabó sucediéndolo tal y como dicta la Regla de Dos, fue el mismísimo Darth Sidious, lo que implica que Qimir estaba destinado a desaparecer de la ecuación. La previsualización de The Art of Star Wars: The Acolyte, el cual estará disponible el 13 de enero de 2026, revela el camino que podría haber seguido el personaje de Manny Jacinto con el transcurso de la serie.
¿Qimir Ren?
La clave de todo consiste en el casco de El Extraño, un elemento que fue el resultado del trabajo de múltiples artistas y cuyo diseño definitivo evoca a la estética de un grupo de personajes que conocimos en la trilogía de secuelas. «Se sentía como si anticipara una posible conexión con los Caballeros de Ren a través de esa forma de Kylo Ren con la que dimos,» comenta Leslie Headland, la showrunner de la serie, en unas declaraciones recogidas por Kristin Baver en The Art of Star Wars: The Acolyte. «Simplemente empezamos a ir en esa dirección. Estaba en el diseño del personaje, además de saber que íbamos a introducir a Darth Plagueis, quien termina con Palpatine como su aprendiz».
Una previsualización del libro de arte de #TheAcolye recoge unos comentarios de Leslie en los que sugiere el posible rumbo de Qimir:“Un camino por el que continuar es si El Extraño es el primer Caballero de Ren, parte de un culto adyacente a los sith que sabemos que sobrevive.”
«Siguiendo la Regla de Dos, un precepto que limita a los sith a solo dos al mismo tiempo, un maestro y un aprendiz, un camino por el que continuar es si El Extraño es el primer Caballero de Ren, parte de un culto adyacente a los sith que sabemos que eventualmente sobrevive,» continúa Headland, dejando caer el posible rumbo del personaje. Además, el casco no fue el único indicio que dejaba la serie al respecto, dado que, en el quinto episodio, el compositor Michael Abels incluyó unos acordes del tema de Kylo Ren en una escena de El Extraño. «Y dado que nunca damos su verdadero nombre, no lo sabes: ¿Tiene un primer nombre y su apellido es Ren? ¿Es el Ren original? Es una buena forma de señalarlo sin tener que revelar demasiada información,» concluye Headland.
El legado de los Caballeros de Ren
Los Caballeros de Ren fueron introducidos en El despertar de la Fuerza, pero su origen se ha dejado bastante ambiguo hasta ahora. Se sabe que su organización se remonta a algunos siglos antes de la trilogía de secuelas y que solían saquear asentamientos ubicados en las Regiones Desconocidas, donde su nombre inspiraba terror. En tiempos de la era Imperial y del Ascenso de la Primera Orden, los Caballeros de Ren seguían activos, aunque no se deja del todo claro si esos merodeares que vemos en las secuelas y en los cómics de Charles Soule realmente pertenecen al linaje original de Caballeros de Ren o simplemente han reclamado su nombre y su legado.
Pese a ser usuarios del lado oscuro, lo cierto es que tanto sus habilidades en la Fuerza como su entrenamiento eran relativamente limitados. De hecho, los sith los consideraban unos parias carentes de poder y ambición, hasta el punto que no les merecía la pena el esfuerzo de eliminarlos. El único miembro del grupo algo más capaz era su líder, quien tomaba el título de Ren y se debía ganar el puesto derrotando al Ren anterior. Además, Ren era el único Caballero de Ren que empuñaba un sable de luz.
Caballeros de Ren en una imagen detrás de las cámaras del Episodio IX publicada por Vanity Fair.
Respecto a su filosofía, se podría considerar que se asemeja bastante a la que parece tener Qimir: Solo quieren ser libres. Ser libres de cualquier tipo de código y del alcance de las leyes. Simplemente usar su poder para arrasar, consumir y tomar por la fuerza aquello que quieran, sin tener que pedir perdón ni permiso.
Con lo poco que sabemos sobre la organización, las pistas que ha ido dejando la serie y las declaraciones de Headland en mano, las piezas empiezan a encajar. Parece claro que, además de profundizar en los asuntos de los sith en tiempos de la Regla de Dos, The Acolyte estaba preparando el terreno para explorar el origen de los Caballeros de Ren a través de El Extraño. La lamentable cancelación de la serie deja por ahora estos interesantes hilos sin continuar, aunque quizá Lucasfilm tenga intención de desarrollarlos en profundidad en el futuro o, al menos, establecer oficialmente el papel de Qimir en la creación de los caballeros de Ren a través de un guiño en algún otro producto.
En la industria cinematográfica, la cantidad de películas que se acaban estrenando en cines es bastante inferior a la cantidad de ideas que se acaban perdiendo por el camino. Star Wars no es una excepción en eso, ni mucho menos. En una entrevista concedida a The Associated Press, Adam Driver ha revelado que él mismo y el director Steven Soderbergh estuvieron trabajando durante dos años en una película protagonizada por Ben Solo que iba a tener lugar después de los eventos de El ascenso de Skywalker.
La caza de Ben Solo
«Siempre estuve interesado en hacer otra de Star Wars», asegura Driver en declaraciones a AP. «Había estado hablando de hacer otra desde 2021. Kathleen (Kennedy) me contactó. Siempre dije: Con un gran director y una gran historia, estaría ahí enseguida. Me encantaba ese personaje y me encantó interpretarlo».
Driver fue incluso más allá y, sintiendo que tenía una cuenta pendiente con el personaje tras la conclusión de la trilogía, le presentó a Steven Soderbergh una idea para una película ambientada después del Episodio IX. A partir de ahí, Soderbergh y Rebecca Blunt, con quienes el actor ya había trabajado en la película Logan Lucky, esbozaron una historia que le presentaron a Kathleen Kennedy, a Cary Beck y a Dave Filoni. Estaban interesados, así que los cineastas contrataron a Scott Z. Burns para escribir un guion. El actor describe el resultado como «uno de los guiones más geniales en los que he participado».
Ben Solo.
«Presentamos el guion a Lucasfilm. Les encantó la idea. Entendieron perfectamente nuestro enfoque y el motivo por el que lo hacíamos», continúa Driver. «Se lo llevamos a Bob Iger [CEO de Disney] y Alan Bergman [copresidente de Disney] y dijeron que no. No entendían cómo Ben Solo estaba vivo. Y eso fue todo». El equipo incluso ya tenía un título pensado para la película. «Se llamaba The Hunt for Ben Solo y era genial», revela Driver. «Pero ya no existe, así que por fin puedo hablar de ello».
«Queríamos ser prudentes al gastar el dinero y ser económicos, y hacerlo por menos que la mayoría, pero con el mismo espíritu de lo que son esas películas, que es artesanal y centrado en los personajes», explica el actor sobre su planteamiento de la producción. «El Imperio Contraataca es, en mi opinión, el estándar de lo que eran esas películas. Pero él (Soderbergh) es, para mí, uno de mis directores favoritos de todos los tiempos. Vive su código, vive su ética, no se compromete».
Otra película que no fue
The Hunt for Ben Solo se une a la larga lista de películas de Star Wars canceladas a lo largo de los últimos años cuya existencia ha sido revelada:
Guillermo del Toro estuvo trabajando en una película titulada El ascenso y la Caída de Jabba el Hutt.
David Benioff y D.B. Weiss, los creadores de Juego de Tronos, estuvieron desarrollando una película centrada en el primer jedi hasta que fueron despedidos.
Josh Trank y Simon Kinberg estuvieron desarrollando un spin-off sobre Boba Fett.
Stuart Beattie estuvo escribiendo el guion para una trilogía sobre Obi-Wan Kenobi que, en parte, se acabó adaptando en su serie.
Kevin Feige estuvo trabajando en una película de Star Wars que aparcó para centrarse en otros proyectos.
El desarrollo de Rogue Squadron, la película de Patty Jenkins anunciada en 2020, se encuentra actualmente detenido y no parece que se vaya a retomar.
Ben Solo instantes antes de su muerte.
La revelación de cualquier película cancelada siempre genera curiosidad. Se trata de un nuevo enigma que nos invita a imaginar cómo hubiera lucido en caso de que hubiera llegado a bien puerto. En este caso, además, la mera existencia del proyecto también resulta particularmente sorprendente. Lo cierto es que es parece difícil justificar una película de Ben Solo ambientada tras los eventos del Episodio IX, en la cual el personaje muere tras encontrar el camino de la redención e incluso llega a hacerse uno con la Fuerza. Pese a ello, el propio Adam Driver pensó haber dado con la forma de llevarla a cabo e incluso Lucasfilm le dio el visto bueno. Es una pena que actualmente no tengamos más detalles al respecto. Quizá nunca los tengamos. Pero, desde luego, sería realmente interesante conocer cuáles eran las ideas de Driver.
Como cada año, Lucasfilm Publishing ha escogido la New York Comic Con para revelar nuevos detalles acerca de los productos literarios de Star Wars que llegarán al mercado en los próximos meses. Las grandes novedades han llegado en el apartado de las novelas, con la revelación de una novela protagonizada por Rey Skywalker y el anuncio de una serie de novelas románticas. En uno de sus artículos más recientes, StarWars.com ha publicado todos los anuncios del evento. A continuación, nos centraremos en los más importantes.
La era de las secuelas cobra protagonismo
Las secuelas están empezando a ganar protagonismo en el apartado literario. Actualmente se está publicando la serie de cómics Star Wars: Legacy of Vader protagonizada por Kylo Ren entre los Episodios VIII y IX, misma época en la que se ambienta el audiolibro protagonizado por Rey The Jaws of Jakku, que se ha lanzado en Audible esta semana. El 21 de octubre también llegará la novela Star Wars: The Last Order, protagonizada por Finn y Jannah tras los eventos de El ascenso de Skywalker.
Por si lo anteriormente mencionado fuera poco, en esta comic con se han revelado dos nuevas novelas alrededor de esta época. La primera de ellas es Star Wars: Legacy. Pese a que su título nos trae al recuerdo la mítica serie de cómics de Leyendas protagonizada por Cade Skywalker, será una novela escrita por Madeleine Roux que desarrollará el entrenamiento de Rey como aprendiz de Leia entre Los últimos jedi y El ascenso de Skywalker. Llegará a las librerías el 28 de julio de 2026.
De la mano de Ashley Poston llegará Star Wars: Eyes Like Stars, una novela romántica que se publicará en verano del próximo año. Ambientada un año y medio antes de los eventos del Episodio VII, su trama incluirá personajes completamente nuevos, un misterioso artefacto y la temible Primera Orden. Aparentemente supondrá el inicio de una serie de novelas románticas bajo la iniciativa A Star Wars Romance Novel.
Rumbo a The Mandalorian And Grogu
El interés del público por The Mandalorian and Grogu está por todo lo alto tras el reciente lanzamiento de su primer tráiler y parece que ya estamos entrando de lleno en la campaña promocional de la película. Lucasfilm aprovechará la cercanía de su estreno para lanzar dos nuevos productos literarios relacionados: la guía visual de The Mandalorian y el libro de arte de la película.
Star Wars: The Mandalorian Visual Guide ya fue anunciado en la última San Diego Comic Con (en la de verdad) y en esta convención hemos recibido el primer vistazo de su interior. De la mano de Pablo Hidalgo, cubrirá las tres temporadas de la serie, The Book of Boba Fett e incluirá algunos detalles de la película. Se publicará el 28 de abril, en la misma fecha que The Art of The Mandalorian and Grogu, que explorará la película a través de sus artes conceptuales y también incluirá algunas piezas de la tercera temporada de The Mandalorian y de The Book Of Boba Fett.
El crossover perfecto y el regreso a la Alta República
La trama principal de The High Republic concluyó este verano con la publicación de Trials of the Jedi. Pese a ello, la era de la Alta República seguirá recibiendo contenido como cualquier otra era de Star Wars y, como ya adelantaba Michael Siglain en starwars.com, parte del mismo seguirá estando relacionado con el proyecto multimedia. Este es el caso de The High Republic Adventures: Pathfinders, una miniserie de comics escrita por George Mann que estará ambientada 20 años después de los eventos de la Fase 2 y que estará protagonizada por Rooper Nitani.
El mismísimo Ahmed Best coescribirá junto a Marc Guggenheim el cómic one-shot Star Wars: Jar Jar. Será un increíble crossover protagonizado por Jar Jar Binks y Kelleran Beq, los dos personajes interpretados por Best.
Finalmente cabe destacar el anuncio del manga Star Wars: Visiones: Tsukumo, de los creadores del último manga de Ultraman. Tras la Orden 66, un solitario Caballero Jedi acompaña a un par de droides a un supuesto «Paraíso de los Droides» mientras es perseguido por el Imperio. Se publicará el 14 de julio.
Las Guerras Clon forman parte del universo de Star Wars desde Una Nueva Esperanza, en la cual Obi-Wan Kenobi mencionó el conflicto por primera vez al hablarle a Luke sobre las hazañas de su padre. Por aquel entonces, George Lucas ya había ideado parte del trasfondo alrededor de dicha guerra, aunque no tuvo la oportunidad de desarrollarla hasta la llegada de las precuelas. Sin embargo, en el Episodio II solo se narra su inicio, y en el Episodio III, su fatal desenlace. Por lo tanto, las películas solo mostraron la punta del iceberg. Es cierto que esos tres años de conflicto se cubrieron exhaustivamente a través de la serie Star Wars: Clone Wars y las obras del Proyecto Multimedia de las Guerras Clon, pero Lucas quería narrar la historia completa de las Guerras Clon en sus propios términos.
Formando un equipo
Una vez terminó la producción de La venganza de los sith, George Lucas empezó a pensar en la forma en la que rellenar los huecos en la historia. Pronto se dio cuenta de que una serie de animación, debido a su potencial visual y a su formato narrativo, constituía el medio perfecto para ello. Para llevarla a cabo, fundó una nueva división dentro de Lucasfilm, Lucasfilm Animation, que abrió sus primeros estudios en California y Singapur.
El siguiente paso fue montar un equipo a su alrededor para empezar a trabajar en la nueva serie que acabaría recibiendo el nombre de The Clone Wars. Gail Gurrey, por aquel entonces vicepresidenta de Light & Magic, se convirtió en la líder de Lucasfilm Animation durante sus primeros años; Catherine Winder, quien contaba con un amplio bagaje en la animación televisiva, se unió al equipo como productora ejecutiva de la serie; y Rob Coleman, director de animación de las precuelas, sirvió como supervisor de animación de la serie.
George Lucas, Dave Filoni y Catherine Winder.
Para la pieza más importante, la del director supervisor, Lucas buscaba a un artista de gran talento que sintiera pasión por Star Wars, pues, al fin y al cabo, la persona al mando de la serie debía entender el universo del que formaba parte. Dave Filoni encajaba a la perfección en el perfil. El animador destacó en sus primeros años como director episódico de Avatar: La Leyenda de Aang y su obsesión por la saga llegaba hasta el punto de que, en el momento en el que fue contactado por Catherine Winder, se encontraba preparando un disfraz de Plo Koon con motivo del estreno de La venganza de los sith.
Filoni encontró el compañero perfecto en Henry Gilroy, un guionista que ya había trabajado en algunos cómics de Star Wars así como en otras series animadas de renombre. Ambos empezaron a desarrollar ideas que más tarde le presentarían a Lucas buscando su feedback, el cual serviría para terminar de pulirlas. De este trío acabarían surgiendo la mayoría de historias que acabarían dando lugar a los distintos arcos de la serie.
Primeras ideas
Por aquel entonces, las Guerras Clon ya habían sido extensamente exploradas en el Universo Expandido y, por increíble que pueda parecer, a Dave Filoni le preocupaba romper la continuidad ya establecida. Es por eso que, cuando empezó a trabajar en The Clone Wars, su planteamiento inicial de la serie se alejaba de las batallas clave de las Guerras Clon y de la historia de Anakin Skywalker.
Según comenta el propio Filoni en El arte de Star Wars: The Clone Wars, originalmente The Clone Wars iba a seguir a la tripulación de un carguero similar al Halcón Milenario involucrada en el mercado negro, el espionaje de guerra y otras historias similares alejadas del eje principal de la guerra. El grupo estaba formado por un contrabandista basado en Han Solo, su novia y un gungan llamado Lunker. A ellos se les unían una padawan togruta llamada Ashla y su maestro, con quienes colaborarían para rastrear a traficantes de armas o frustrar los planes del Cártel Hutt. En algunos episodios puntuales, el grupo se involucraría en el campo de batalla y cruzarían sus caminos brevemente con Anakin y Obi-Wan.
La tripulación original de The Clone Wars dibujada por Filoni.
Sin embargo, George Lucas quería usar la serie para rellenar los huecos que no había podido explorar en las películas, por lo que Dave Filoni y Henry Gilroy tuvieron que descartar sus ideas iniciales y empezar a jugar con los grandes protagonistas de las precuelas. De esta forma, Anakin y Obi-Wan pasaron al plano principal. Eso sí, algunos personajes secundarios que pensaban incluir originalmente, como Ziro y Rotta el Hutt, fueron adaptados en la serie. Casi 10 años después, Filoni rescató su planteamiento original de The Clone Wars y lo adaptó en Star Wars: Rebels.
La nueva padawan
Otro de los elementos que fue adaptado de las ideas originales fue Ashla, la padawan de la tripulación original. Desde un inicio, tanto Lucas como Filoni tuvieron la intención de incluir a una padawan entre los protagonistas de la serie; un personaje joven con el que su audiencia se pudiera sentir identificada y que fuese creciendo a lo largo de la serie de la misma forma que lo hacían los espectadores más jóvenes.
Concept art de Ashla incluido en El arte de Star Wars: The Clone Wars.
Ante el nuevo rumbo que tomó la historia, Filoni y Henry Gilroy pensaron en convertir a Ashla en la nueva padawan de Obi-Wan sabiendo que Anakin había sido nombrado caballero jedi al inicio de la guerra. Sin embargo, para su sorpresa, George Lucas quiso que Ashla fuera la padawan de Anakin. Esta nueva responsabilidad para Anakin sería una forma de explicar su transición desde el padawan impulsivo que vemos en El ataque de los clones al caballero jedi de pleno derecho de La venganza de los sith. Del mismo modo, desarrollaría un poco más la dinámica entre Anakin y Obi-Wan, quienes, con el curso de la guerra, acabarían estableciendo una relación entre iguales.
El propio Lucas reemplazó el nombre de Ashla por Ashoka en honor a Ashoka el Grande, el emperador indio de la dinastía Maurya. Henry Gilroy cambió una letra del nombre de lugar para darle al personaje un nombre único, quedando finalmente en Ahsoka.
Preparando el lanzamiento
En un primer momento, Filoni barajó la idea de adaptar al 3D el estilo de animación de la Clone Wars 2D, aunque finalmente prefirió buscar una identidad propia. Pese a ello, la serie de Tartakovsky tuvo cierta influencia en el diseño de personajes. Kilian Plunkett, el encargado de dicha tarea, siguió una estética más caricaturizada que realista, quedando definida por curvas intensas y formas gráficas angulares. La mayor fuente de inspiración en cuanto la identidad visual de la serie acabó saliendo de los artes conceptuales de Ralph McQuarrie. Tal y como reveló Filoni en El arte de Star Wars: The Clone Wars, querían que la serie luciera en pantalla como la animación de un boceto del artista.
Dave Filoni en la premiere de The Clone Wars.
El objetivo último del equipo de artistas y animadores de The Clone Wars no era otro que conseguir que George Lucas se sintiera orgulloso de su trabajo. Y lo cierto es que lo consiguieron. El creador acabó tan complacido que llegó a la conclusión de que el material tenía el potencial suficiente como para lanzar una película para cines. El largometraje en cuestión, estrenado bajo el nombre de Star Wars: The Clone Wars, sirvió tanto como una historia autoconclusiva como un prólogo de la serie y estuvo formado por un montaje de cuatro episodios que iban a formar parte de la primera temporada. Sus títulos iban a ser «La nueva padawan», «Castillo del engaño», «Castillo de la perdición» y «Castillo de la salvación». Este fue el principio de una historia que se extendió durante siete temporadas y que se ha acabado convirtiendo en una de las obras más influyentes de cara al futuro de la franquicia.